Esta puede ser una expresión bastante cruel dependiendo de la persona que venga. Ya que si es alguien sin importancia para nosotros, fácilmente podemos ignorar la frase y pensar “Me importa poco” pero cuando es alguien a quien quieres, la expresión es dura, y sobre todo significativa, no importa si tratamos de hacernos los fuertes o desinteresados, seguramente nos hará sentir de manera negativa.
Por mi parte no he recibido la frase, al menos no de manera literal, pero sé que eso es lo que piensan algunos seres muy allegados a mí.
Yo me pregunto, ¿Qué es lo que me define como importante para quienes dicen quererme? Los lazos de sangre, mi carácter, mi disponibilidad a escuchar a los demás… Quiero creer que tengo cosas interesantes, que tal vez me hagan ser importante para otros, pero con franqueza debo aceptar que no sé si las posea o sólo sea un deseo personal.
…Decepción.
¿Qué debería pensar cuando el simple hecho de fracasar en una carrera universitaria que odio, causó una gran decepción en quienes dicen quererme?
¿Que están pensando en lo mejor para mí? No creo que sea esa la razón, porque entonces ellos deberían creer que debo seguir lo que quiero y no estar atada diariamente a algo que odio.
¿Qué piensan en mi futuro o en el suyo? Porque hasta donde sé, no les he pedido nada para continuar o volver a empezar, así que si acabo siendo una desempleada más, yo veré cómo ingeniármelas para no depender de nadie y no ser una carga. Es triste pensar que incluso la persona que dice amarte, se siente tan decepcionada como para recordártelo cada que el tema sale a colación, sabiendo que te hace daño el escuchar esas palabras.
No soy un título universitario,
No soy una Administradora,
No soy el nivel escolar que tenga,
No soy la opinión de los demás…
Soy lo que yo desee ser, y hoy deseo ser una simple empleada, que dejará sus estudios en pausa hasta que se sienta convencida de lo que quiere. Tal vez toda esta palabrería no sirva de nada y sólo sean renglones llenos de letras sin sentido, pero para mí no lo son...
Ahora pregúntate. . . ¿Has causado o sentido decepción alguna?
Es triste, pero es una verdad.
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